Las ganas de decirte
Postado em 28/08/2008 cultura, pensamentos, relacionamentos
No me acuerdo tan bien de mi español, pero tengo ganas de así escribir. Tal vez las ideas vengan más a los borbotones.
No tuve una vida difícil. Tampoco fácil. No tuve mi padre acerca, y mi madre se hice fuerte para ser mamá y padre. Comprendo. Creo que comprendo. Pero mi perspectiva es de hija. No de mujer o madre. No sé lo que es tener un padre acerca. Sé que quiero que mis hijos tengan un padre presente. No sé porqué, (o sí, claro) pero quiero. Y creo que encontré lo perfecto =)
Con mi mamá trabajando fuera siempre, y mi família sin unión, me hice fuerte desde niña, mismo llorando mucho a toda hora, lo que puede transmitir una idea de fragilidad. Si, así soy. Cuando adolescente, siempre estimé mi libertad. Me peleaba en demasia con mi madre por eso. Tuve un amigo que una vez me habló: Tienes mucha libertad, tú que no lo sabes.
Sé que con 10 años dice a mi madre que con 18 viveria sóla. Cierto, no se puede escribir lo que una niña de 10 años dice, pero es verdad que con 18 me fué. Me fué para lejos. Más de 400 kilómetros.
Y ahora, 3 años después, algunas veces preguntome si en alguna hora volvería. Y culpome porque la respuesta es siempre no. No tengo ganas de volver y nunca tuve. No sé porque. Se que fué la mejor cosa que he hecho.
Sé que no fui la hija perfecta, pero siempre fui una buena alumna y intenté no dar trabajo a mi mamá. Nunca me gustó la idea de quedarme en casa sólo porque soy hija, y no pienses que no me gustaría eso. Me encantaría tener muchas ganas de irme para casa, de hablar lo que siento, porque al final, no tuve padre para hacer eso, tampoco muchos amigos, y ahora, por Dios, tengo mi marido. Pero hace falta algo. Y a veces mi corazón se queda triste por eso.
Hace falta las ganas de intentar de nuevo, siempre. Hace falta el cariño que yo nunca quiso. Pero no lo quiso por alguna cosa, es claro. Hace falta la naturalidad. No quiero hablar con alguién pensando en pasos al frente. No, no quiero. No quiero más decir lo que hago o no, lo que pensó o no, con quién hablo o no. Tengo mi vida.
Sólo lejos, sólo 3 años después alcanzo esta claridad en mis pensamientos.
Los pensamientos que me atacan por veces también son los que me calman. Que así sea siempre. Todo bien, sé que otras veces estaré sóla con ellos, que tendré que aprender a olvidarlos más rápido que hoy. O no. No olvidarlos, pero tengo que acuerdar que vivimos en una sociedad donde es natural un hijo querer estar siempre con su madre y su madre siempre con su hijo. Pero ni todos son iguales. Yo no soy. Eres tú?
14/09/2008 às 7:32 pm
Adoro seu jeito de escrever. E fiquei impressionado com seu lindo español
Me gustó muchísimo! Y estoy contigo para lo que quieras, hoy y siempre!